La fortaleza de este segundo pilar que ha administrado eficientemente los recursos de los afiliados a lo largo de 26 años, ha permitido que el Estado cuente con las holguras presupuestarias necesarias para focalizarse en los sectores más débiles de la sociedad.
El gran mérito de la reforma es plantear un sistema basado en estos tres pilares, adoptando las medidas conducentes al fortalecimiento de cada uno de ellos: el primer pilar, mediante la creación de la PBS y del APS; el segundo pilar, a través de incentivo a la cotización de los sectores que han demostrado menor densidad de cotizaciones como son los jóvenes, los independientes y las mujeres, y mejorando la regulación de las inversiones; y el tercer pilar, por medio de nuevos incentivos para el ahorro voluntario.
Transcurridos 26 años de funcionamiento del sistema de AFP, se ha visto un cambio en las conductas de los afiliados que, sin considerar la obligación legal, han decidido construir su pensión mediante aportes que superan el monto legal.
Se cumple de esta forma con los objetivos que son la esencia de los sistemas previsionales: evitar la pobreza en la vejez y proporcionar ingresos de reemplazo a los trabajadores cuando pasan de la vida activa a la pasiva.
La primera tarea es responder a las expectativas de quienes esperan que el sistema de pensiones sea capaz de financiar las pensiones de los trabajadores que se retiran. La ley entrega al reglamento y a la normativa de la Superintendencia, un conjunto de regulaciones indispensables para la puesta en marcha de la reforma, proceso en el que queremos colaborar para el éxito de este sistema. En lo que concierne a las AFP haremos todos los esfuerzos que sean necesarios para cumplir con los requerimientos de información indispensables para convertir la norma en hechos concretos para nuestros pensionados.
Pero, esta difícil tarea de fomentar el ahorro la asumimos hace ya casi 27 años y la seguiremos realizando con entusiasmo, porque millones nos han confiado su futuro y muchos trabajadores se incorporarán en el curso de los años venideros. Fomentar el APV, sobre la base de las cinco tipos de fondos que tenemos, es un desafío que la industria asumirá.
La puesta en práctica de la ley demandará un gran esfuerzo de gestión, coordinación e interacción entre actores diversos. Se necesita entonces de voluntad de acción conjunta. También es necesario que los afiliados confíen en que sus administradoras están haciendo los mejores esfuerzos para brindar las mejores rentabilidades para sus ahorros y dando un servicio de calidad. Terminó la fase de la discusión y del debate y llegó el momento de dar respuestas a las exigencias de la normativa, lo que significa actuar con responsabilidad y prudencia, en la perspectiva de consolidar el mejor sistema de pensiones para Chile.
No podemos ignorar una de las primeras conclusiones de la Comisión Marcel: el sistema de AFP financiará pensiones similares al sueldo a todos aquellos trabajadores que cotizan regularmente. No obstante que nuestra obligación ha quedado claramente enfocada al financiamiento de las pensiones de quienes cotizan, entendemos que nuestra responsabilidad se extiende a garantizar el buen funcionamiento del sistema en su conjunto. Ese es nuestro compromiso.
Guillermo Arthur
Presidente Asociación de AFP