Características del Sistema

El objetivo del Sistema de Pensiones es proveer ingresos de reemplazo para los trabajadores que dejan la vida activa o laboral y cubrir los riesgos de invalidez (total o parcial) y de muerte del trabajador (sobrevivencia), de manera de proteger al afiliado y a su grupo familiar.

Se basa en el ahorro y la Capitalización Individual. Los trabajadores dependientes cotizan obligatoriamente en las AFP y los independientes lo hacen en forma voluntaria. Los trabajadores son dueños de su ahorro previsional y en ellos recae la responsabilidad de preocuparse de su pensión, sin perjuicio que el Estado garantice pensiones mínimas.

Otorga libertad de elección a los afiliados. De este modo el trabajador puede elegir la administradora que gestione sus ahorros previsionales y cambiarse cuando lo desee, así como la edad a la que quiere pensionarse (jubilación por vejez o anticipada) y la modalidad de pago de pensión (retiro programado, renta vitalicia o retiro programado con renta vitalicia diferida). Asimismo, puede elegir el Tipo de Fondo en donde invertir sus ahorros.

Es uniforme en la aplicación de las normas para todos los afiliados

y establece directa relación entre las contribuciones de los trabajadores y los beneficios obtenidos.

La administración es privada y está a cargo de sociedades anónimas especializadas denominadas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), destinadas a crear condiciones de competencia y responsabilidad para mejorar la calidad del servicio.

Las AFP administran cinco Fondos, conformados por las cotizaciones de los trabajadores. Las cotizaciones para la vejez, se depositan en la cuenta individual de los trabajadores constituyendo con ellas el Fondo de Pensiones.

Existe una total separación entre la sociedad administradora y los fondos que administra. De esta forma, la contabilidad de los Fondos se lleva por separado de aquella de las AFP, de modo que el dinero acumulado en la cuenta de Capitalización Individual es de propiedad de cada trabajador afiliado y opera como patrimonio independiente al de la Administradora.

El Estado cumple un rol subsidiario (garante) y contralor del sistema, valiéndose de organismos como las Superintendencias de AFP y de Valores y Seguros.